Es en esta estación en la que empiezan los primeros síntomas, algunas restricciones alimentarias como por ejemplo dejar de comer pan, que incluso en algunas familias lo valorarán como buena decisión,junto a no tomar postre ni en días especiales. Después se irá ampliando de cenar cada vez menos, a dejar de hacerlo. El resto de los miembros de la familia casi sin darse cuenta por su enorme rapidez y osadía, no verá que se llega a minimizar el hambre a un sólo plato al día, al mediodía ya que quizás tenga que compartir este momento con alguien más. Llegará al trabajo o al instituto sin desayunar y evitará comer el bocata de media mañana. Aparecerán algunos desmayos. Y quizás con ellos suene la alarma.
La primavera es a menudo,la estación preludio a un trastorno de la conducta alimentaria,sea anorexia, bulimia u otras. Empiezan días de calorcito, ya nos sobra algunos abrigos con los que muchas se sienten tapadas, más protegidas y sobre todo se acerca el temido verano y por ello la temida exposición de nuestro cuerpo ante la mirada del otro. El mundo de la publicidad que se enriquece de esto, expondrá un sinfín de productos «excelentes» para bajar de peso, cremas anticelulíticas, pastillas milagrosamente adelgazantes y un sinfín de dietas para que te sientas maravillosa con tu cuerpo. Y recordarte que ahora estás fatal.
Por todo ello os animo a que no entréis en esta dictadura de la báscula,y no encadenéis vuestro cuerpo que fue creado para el placer a este nivel de tortura. Sí, cuidar lo, que es signo de comer bien, no matarse de hambre, disfrutadlo jóvenes y maduras. No dejemos que la presión social machaque a nuestra libertad de espíritu. Me encantará encontraros en un picnic, en la playa o donde sea que os guste pasar el calorcito, vestidas, semivestidas o desnudas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]
