En nuestro lenguaje cotidiano, y coloquial ambas palabras, hambre y ansiedad se ven a menudo mezcladas y confundidas. Los síntomas son diferentes pero cuando se ha pasado hambre ya sea por dietas restrictivas o otras causas, las personas a menudo alteran su significado. Más en un mundo como el nuestro que vivimos con más ansiedad, por las demandas y exigencias a las que solemos estar expuestos y con el ideal de un cuerpo estéticamente más delgado que no es sano y que implica pasar hambre.
Así pues encontramos de manera habitual que personas comentan tener hambre cuando no tienen hambre, si ansiedad, o cierta inquietud, o notan algunas señales en su cuerpo de cierto malestar, indefinido que lo interpretaron como hambre, ya que en su historia vital en algún momento la padecieron. Otras, hablan de padecer ansiedad cuando lo que tienen es realmente hambre, ya que al investigar en su hábito alimentario, éste resulta ser insuficiente o incompleto.
En la realidad vivimos con ambas, necesitamos de una cierta dosis de ansiedad, ya que a menudo no sabemos qué ocurre o ocurrirá en ciertas situaciones a las que estamos expuestos. La ansiedad también nos indica que quizás estemos demostrando sólo una parte de nuestra realidad ( ser fuertes o ser frágiles ). También necesitamos contactar con el hambre, ya que es nuestra señal de que debemos parar, comer para seguir, nutrirnos y mantenernos vivos.
Para ambas, necesitamos incorporar una actitud y una palabra que : es el descanso.
Descansar mejora conectar con el hambre y diferenciarla de la ansiedad. Descansar nos ayudara a tomar conciencia de que menudo comes de más porque el cuerpo necesita aguantar el ritmo que le das, y que le pides,sin parar.
El descanso te permitirá darte cuenta que aquellas situaciones que temes, son temidas fruto de nuestra vulnerabilidad y desconfianza. Con el descanso las emociones estan más en calma y nos sentimos con más fuerza y coraje para estar.
Te deseo más descanso.
Bendito bienestar[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]
